No sabemos quienes
somos hasta que
nos quedamos solos.
Rambo.
Más quiero mis dientes
que mis parientes.
Baltasar Grasian.
La erosión habita hasta en el cielo. El agua de la lluvia se lleva las nubes. Nací en una hermosa ciudad… que a lo lejos y, si se presta atención, se escucha un blues. A veces triste, a veces callado. Muy masculina, mi ciudad. Las luces aparecen de la nada. Formas insólitas, relámpagos centelleantes, pero no se distinguen, están muy lejos. El cielo es increíble. Aquí los pensamientos vuelan… y es difícil estacionarlos en el papel… pero el tiempo parece detenido. De la penumbra brotan luces hacia el espacio, mi teoría es que son espíritus de la naturaleza. No me fue tan bien, en el plano estúpido de la vida. Mi mamá es una vaca, pero no creo que sea culpa del gobierno. Pocas cosas en mi casa son por culpa del gobierno. Mamá adorna la casa con campanas e insiste siempre en llamarme por mi nombre, sin respetar el más mínimo cambio en mí. No comprende, por ejemplo, que me da por llamarme Sunshine cuando estoy alucinada, o que soy Ocseneba cuando la montaña se interna en mí. Ella siempre se quiere enterar de lo que pasa en mi corazón, pero yo le hablo y entiende otra cosa. Yo nunca la he visto feliz, solo cuando nació la libélula y voló a su alrededor. Mi mamá nunca ha volado, bueno, de todos modos las vacas no vuelan, he oído decir. En mi trabajo busco la integración de todas las personas que habitan en mí





